VALORES

Samcla es una empresa fundada por técnicos

Ingenieros de telecomunicaciones y electrónica con experiencia, entre otros, en el sector de los automatismos para entornos agrícolas.

Cuando decidimos crear SAMCLA, solamente teníamos un objetivo, trabajar en aquello que nos gustaba. Tratando siempre de ser honestos con nuestros principios personales, e intentando crear productos que cumplieran todos los requisitos de prestaciones y fiabilidad que el cliente esperaba del producto y de nosotros mismos.

Para SAMCLA, la frontera entre lo que hacemos y lo que somos, nunca ha existido. Esta es en buena parte nuestra idea de empresa y desde el principio la enfocábamos como una apuesta de libertad profesional y una posibilidad de poder decidir qué queríamos ofrecer y, sobretodo, de qué manera lo queríamos ofrecer.

SAMCLA pues, ha sido y es una empresa de técnicos, que con el tiempo se ha visto obligada a crecer en otros aspectos complementarios y por supuesto necesarios para su consolidación. De todas formas, la obsesión por mantener esta esencia inicial, convive en cada uno de nosotros. La convicción de que cada producto que sale por la puerta de nuestro almacén, generará inevitablemente emociones, nos produce una carga de responsabilidad absolutamente imprescindible para seguir siendo lo que siempre hemos sido. Y por lo que se nos considera y valora.

En este mundo actual donde a menudo parece que todo vale, nuestro objetivo diario sigue siendo el de siempre:

Diseñar y fabricar equipos tal y como los quisiéramos para nosotros mismos y trasladar la emoción que nos produce su creación a la persona que, en algún lugar del mundo, decide darnos su confianza e invierte su esfuerzo en comprarlos.

Pasados ya más de 15 años desde nuestro primer día, continuamos pensando que este proceso es mágico, y nos seguimos maravillando de que cada vez más gente valore lo que hacemos. En especial, porque lo hacemos desde nuestro compromiso como técnicos… que al final, es básicamente lo que somos y el motivo por el que estamos aquí.

¿Existe algo más emocionante?